Las agencias de comunicación, que incluyen ex periodistas y estrategas de medios de comunicación capaces de acompañar a una empresa o ejecutivo en su proceso de crisis, han aprendido a valorar su trabajo frente a los bufetes de abogados.

Hace unos años, cuando un cliente tuvo que enfrentarse a la justicia, sólo llamó a su abogado para llevarlo al mejor especialista legal para defenderse de los cargos en su contra.

Hoy sabe que esto no es suficiente; también debe preocuparse por la imagen: lo que la prensa dirá de él, qué imagen permanecerá en el mercado en el que trabaja, y finalmente cómo defenderse de los cargos en su contra – ya sean falsos o verdaderos – para que esto no termine en un daño económico de consecuencias inimaginables. Es de esta manera que los especialistas legales también han aprendido a integrarse en sus juntas semanales de revisiones de estrategia socios de empresas de crisis o grupos de presión, ya que se han dado cuenta de que sin esa parte del análisis no podrán ganar sus casos.

Muchos abogados incluso han incluido las descalificaciones públicas como una forma de litigar. Y la evidencia muestra que las empresas han sido destruidas, vendidas y llegan a valer cero después de que estalle una crisis. Lo mismo sucede con los ejecutivos: si su reputación cae, nunca podrán acceder a nuevos trabajos o incluso cerrar tratos personales. Y nadie responde por ello.

Este tipo de especialistas de los que estamos hablando son personas capaces de entender los medios de comunicación, de anticipar las intenciones detrás de las llamadas a los periodistas, de investigar, pedir y basarse en datos precisos, de reconstruir los hechos y explicarlos de una simple manera manera para que todo el mundo pueda entenderlos.

Esta especialidad dentro de las comunicaciones se desarrolla junto con la creación del término Reputación Corporativa, que se habla tanto hoy en día en seminarios y artículos. Este concepto -ya hackneyed- ha sido superado por las «noticias falsas» y la posverdad, ya que alrededor de los conflictos se crean muchas noticias falsas para afectar la imagen de una persona o para formar una
la apreciación distorsionada de la realidad en la opinión pública.

No se trata de una nueva práctica en el ámbito de las comunicaciones, pero ahora hay conciencia de que puede haber graves consecuencias en el ámbito judicial, que pueden verse agravadas por las redes sociales. Un destacado jurista chileno señaló en un artículo reciente: «Es la sanción social a la que se invoca la que a menudo puede ser más dura que la de los propios tribunales».

Pasión, el otro lado de la crisis

Por Valentina Giacaman
Rumbo Comunicacion Ciertoes

Se ha escrito mucho sobre los aspectos básicos de cómo resolver una crisis de comunicación. Hablamos de muchos aspectos teóricos, manuales de crisis, comités de crisis, trabajo coordinado con el equipo legal, etc. Y los asesores se miden por el tamaño de las crisis en las que han participado o por el número de crisis en el cuerpo.

Y aunque todo lo anterior es importante, creo que poco se ha dicho sobre la importancia de la pasión a la hora de apoyar a un cliente.

Mi primera recomendación es nunca tomar una crisis si usted no cree en la versión de la persona que está ayudando. Esto es clave cuando se trata de dar el mejor consejo. He visto asesores de una tendencia política defendiendo a clientes contractuales en los que no creen, y eso es un fracaso garantizado al contar nuestra versión de los hechos a la prensa o a la
participantes.

La segunda cosa es involucrarse. Me refiero a tratar de entender hasta el último detalle para ganarse la confianza del cliente, para que no se entere en medio de una crisis de un aspecto importante que juega en contra y que su cliente nunca pensó que saldría a la luz.

Por último, pero no menos importante, cuando creen en su cliente y en los argumentos que ambos han elegido juntos para construir el discurso, la pasión comienza a jugar. Creer en un caso o en una persona marca la diferencia. Ya no das recomendaciones generalistas por libro, pero te involucras en el caso y te das cuenta de que las soluciones para cuidar de una persona
imagen y reputación son mucho más diversas. Y esto hace que usted no sólo sea recomendar como una agencia gimmicky, sino también como un profesional integral, un médico general más allá de un caso específico.

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